microrrelato

Abrió los ojos sin recordar qué había pasado. Le dolía todo el cuerpo, como si hubiera caído desde una gran altura. Miró hacia arriba y vio la figura de un hombre asomado a la torre de un campanario. Tal vez él le había empujado. Antes de volver a cerrar los ojos para siempre, de su garganta escapó un débil balido.






Nacido en el norte.Criado en el sur.Cosmopolita.Formado a trozos hechos de vivencias,partes de otros,experiencias y recuerdos.Este ser, que nunca termina de ensamblarse,seguirá en fase de construcción,añadiendo parches vitales a su estructura siempre inacabada.
Podéis venir a visitarme en mi cubil cuando querais, y si os parece bien,dejadme algunas palabras
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"todos somos Federico"
" Entre Víznar y Alfacar,
mataron a un ruiseñor
porque quería cantar"

el-hombre-del-tibet dijo
Hay que tener poco corazón y poca sesera para realizar un acto tan vil, ¡pobre oveja! ¿Cuál será su delito?
Un abrazo amigo
1 Abril 2008 | 08:14 PM