Cavilaciones de un transeunte cabreado I
PEQUEÑAS INJUSTICIAS Y AGRESIONES COTIDIANAS
(o cómo sobrevivir en un mundo en decadencia)
Lo primero que piensa uno todas las mañanas,
momentos antes de salir a la vorágine callejera para buscarse la vida es: "hoy no me voy a alterar por cualquier cosa, como por ejemplo, que el cabrón que ha usado el ascensor antes que yo, lo haya hecho fumando cuando sabe de sobra que está prohibido y que molesta a los demás". Los demás son esos que a la mayoría les importan una mierda. En fin, que antes de salir por el portal ya te han fastidiado el frescor de la reciente ducha matinal y el perfume a suavizante de la ropa limpia y vas apestando a cenicero y a guarro que no se lava.
Empezar a caminar por la acera conlleva un cierto riesgo, si no lo haces con suma atención, puedes resultar premiado con el recuerdo pestoso de una de las múltiples defecaciones de perro que hay diseminadas por ella. Los dueños de los chuchos, lejos de cumplir cívicamente con su obligación y recogerlas, las dejan olvidadas como si no fuera con ellos la cosa; de todas formas, ya se las irán llevando los demás poco a poco en las suelas de los zapatos. Existe también la posibilidad de llevarte un premio de consolación, fruto de la garganta de uno de tus cívicos convecinos.
Te aproximas al lugar en donde dejaste aparcado el coche el día anterior después de cuarenta y cinco minutos dando vueltas para encontrar un hueco y, como no podía ser de otra manera, tienes que empujar a tres o cuatro coches que te han colocado en doble fila y no te dejan salir. Sudoroso y con las manos pringadas de guano de paloma, de esa que cubre todos los coches, incluido el tuyo, descubres cuando vas a entrar en él, que te han dado un nuevo porrazo y la abolladura es bastante apañada, unos 200 € mínimo la reparación, o lo que es lo mismo, casi una semana de sueldo en tu trabajo basura, ese al que llegas estresado antes de empezar, por culpa del descomunal atasco de todas las mañanas a la hora de entrar los niños al colegio y los pringados de los mayores al currelo.
(continuará)


Nacido en el norte.Criado en el sur.Cosmopolita.Formado a trozos hechos de vivencias,partes de otros,experiencias y recuerdos.Este ser, que nunca termina de ensamblarse,seguirá en fase de construcción,añadiendo parches vitales a su estructura siempre inacabada.
Podéis venir a visitarme en mi cubil cuando querais, y si os parece bien,dejadme algunas palabras
" Entre Víznar y Alfacar,
mataron a un ruiseñor
porque quería cantar"

dondegiraelviento dijo
Tienes mucha razón para estar cabreado. Sin embargo, y ya que el cabreo no nos sirve de nada, prueba a soltar unos buenos tacos en voz alta (cuando estás dentro del coche). Relaja bastante, te lo aseguro. Y como dicen los artistas ¡Pisa mierda! Trae buena suerte (eso dicen¿?)
Salud
Guillermo
2 Septiembre 2007 | 08:44 AM