Segregación
Centros concertados de 10 comunidades autónomas segregan a chicos y chicas
Separados por sexos
Jaime Cordero/El País
Los colegios que separan a los alumnos en razón a su sexo son pocos, pero son y están presentes en buena parte de España. A falta de una cifra oficial (el Ministerio de Educación no cuenta con ella porque asegura que los Gobiernos autónomos no recogen esta variable en sus informes), la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) estima su número en "entre 120 y 150", de los cuales, de acuerdo con la misma fuente, cerca del 80% sería concertado.
.
A FAVOR
María Calvo Charro es doctora en Derecho Administrativo y profesora de dicha materia en la Universidad Carlos III de Madrid. Es, además, una apasionada defensora de la educación diferenciada. Asegura que a la primera persona que tuvo que convencer de la validez de dicho modelo educativo fue a su marido. Es autora del libro Los niños con los niños, las niñas con las niñas (Editorial Almuzara), en el que plantea la necesidad de que las escuelas diferenciadas sean parte del sistema de educación público.
Pregunta. ¿Qué le hace pensar que el modelo de la coeducación no es el más adecuado?
Respuesta. La educación mixta fue un avance inmenso cuando se implantó, porque logró que a las niñas se les enseñe lo mismo que a los niños. Nadie duda ahora de que niños y niñas son iguales, pero se les ha igualado al punto de convertirlos en seres de género neutro. Se ignoran las diferencias intrínsecas entre los sexos. La educación mixta es muy buena, siempre y cuando no se ignoren, desprecien o intenten erradicar las diferencias entre niños y niñas.
P. Siempre ha habido colegios que separan por sexos,
y eso no acabó con la discriminación. ¿Cuál es la diferencia ahora?
R. Hablemos de ésta como una educación diferenciada de segunda generación. Que quede claro que no defiendo la educación que separa a las niñas para perjudicarlas, para enseñarles costura mientras los niños aprenden matemáticas. Ésta no es tampoco la educación de la época del franquismo, basada en creencias morales y religiosas. Esta educación diferenciada tiene como objetivo la igualdad de la mujer. No es en absoluto religiosa, ni ligada a creencias religiosas o morales.
P. ¿No es posible llevar a cabo una educación que respete las diferencias entre ambos sexos dentro del modelo de la coeducación?
R. Por supuesto. Sería ideal que el modelo mixto huyera del igualitarismo neutralizante de los sexos. Pero es muy difícil. Si se enseña de manera razonada, lenta y analítica, las niñas se aburren; mientras que si se enseña de manera explícita y ágil, son los niños los que se pierden. El ritmo de maduración y desarrollo en los varones es mucho más lento que el de las niñas. Solucionar eso es muy complicado.
P. ¿Cuántos centros diferenciados hay en España?
R. No llegan al 1%. Son todas escuelas religiosas católicas. Ése es el gran problema. Los padres que quieren que sus hijos reciban esta educación en centros laicos no tienen alternativas. Por eso la educación diferenciada tiene que ingresar en la esfera pública.
P. ¿No cree que organizaciones religiosas conservadoras se están aprovechando de este modelo para justificar la segregación de sexos de índole moral?
R. Es verdad que las congregaciones religiosas católicas lo practican. Éstas pretenden una educación personalizada, que tiende al desarrollo personal. Y esto encaja muy bien en este modelo de educación, no puedo negarlo.
.
EN CONTRA
Joaquín Paredes, director del Departamento de Didáctica de la Universidad Autónoma de Madrid, lleva 14 años formando profesores y es un firme defensor de la escuela pública y la coeducación. En su opinión, la corriente que postula la segregación responde a intereses conservadores.
Pregunta. ¿Es conveniente separar chicos y chicas en la escuela?
Respuesta. No. Creo que detrás de esa postura hay un pensamiento interesado en sustentar la segregación.
P. ¿Es cierto que en las escuelas mixtas los resultados académicos de los chicos son inferiores a los de las chicas?
R. En algunas materias, a partir de la adolescencia, sí. Algunas investigaciones lo han demostrado. Se dice que las adolescentes se concentran más y tienen mayor capacidad de estudio. Pero esa variable, la del sexo, es la más fácil de investigar. Hay otras que no son tan sencillas. Además, lo que se desea es una educación lo más individualizada posible. Los educadores damos por sentado que los grupos son heterogéneos. Ahora, un determinado tipo de escuela está intentando recuperar un pensamiento que ya estaba en el baúl de los recuerdos. Hay una especie de regresión.
P. ¿En qué consiste la coeducación? ¿Sólo en poner niños y niñas juntos en una clase?
R. Es algo más. Definitivamente no es lo mismo que la escuela mixta. En la coeducación hay un trabajo de reconocer las diferencias entre los sexos y trabajarlas de manera abierta. Eso implica hacer actividades conjuntas, debatir y discutir juntos.
P. ¿Y eso cómo se consigue?
R. Con suficientes recursos, con maestros que puedan dedicar parte de su tiempo a analizar lo que pasa dentro de sus aulas. Es todo lo contrario a formar grupos homogéneos: eso implica ahorrar en desarrollar métodos de exposición, atender las necesidades de los alumnos de manera un tanto industrial. Y dar información no es educar, eso ya lo sabemos.
P. ¿Es positivo que haya conciertos con escuelas que separan por sexo?
R. Yo creo que no se pueden gastar fondos públicos en una actividad que discrimina. Así que supongo que hay otros valores detrás. La escuela segregada no educa. Intenta trabajar en el rendimiento académico, pero avanza en discriminación, extensión de estereotipos, diferencias entre sexos. Hay valores constitucionales que la gente que está en educación debe respetar.
P. ¿La escuela mixta fomenta la igualdad?
R. Solamente juntando a los niños no se consigue nada. Hay valores que trabajar. El hecho de compartir es un punto de avance. La escuela ayuda a construir la identidad, a descubrirse a uno mismo. Reconocerse a uno mismo y a los otros es uno de los objetivos de la educación. Lógicamente, hay que trabajar, dejar que los alumnos se expresen, compartan.
.
Yo, como Joaquín Paredes, estoy claramente en contra.
... ¿ Y tú ?

Nacido en el norte.Criado en el sur.Cosmopolita.Formado a trozos hechos de vivencias,partes de otros,experiencias y recuerdos.Este ser, que nunca termina de ensamblarse,seguirá en fase de construcción,añadiendo parches vitales a su estructura siempre inacabada.
Podéis venir a visitarme en mi cubil cuando querais, y si os parece bien,dejadme algunas palabras
" Entre Víznar y Alfacar,
mataron a un ruiseñor
porque quería cantar"

Dondegiraelviento dijo
Estoy de acuerdo contigo.
Me parece una idea regresiva. Una vuelta al pasado, a las clases separadas (con puertas diferentes en la escuela), a la mitificación anómala del otro sexo, a la insolidaridad y al adoctrinamiento sexista.
24 Abril 2006 | 07:52 PM